Crónicas del Medio Oriente: Israel con ojos argentinos. Un cine de película
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TEL AVIV - Posiblemente, el simple hecho de crear y desarrollar este país, haya significado para los israelíes la sensación de ser partícipes de una película, -romántica, cómica, dramática, bélica, trágica, cuando no de ciencia ficción-, reduciéndoles así su interés por el cine. Y es que si bien Israel había obtenido algunos logros dispersos en materia cinematográfica, no solo el mundo sino también sus propios ciudadanos habían elegido darle la espalda a su cine, durante la mayor parte de la historia de este país.
Pero aun cuando muchos de estos géneros fílmicos se mantienen en la vida cotidiana del ciudadano promedio, desde hace unos años a este parte el cine israelí asombra al mundo por su calidad, tal como lo prueban las decenas de películas nominadas y premiadas durante el último tiempo en los principales festivales internacionales.
Películas como “Adamá Meshugat”, “Beaufort”, “Waltz im Bashir”, “Meduzot”, “Bikur Ha-Tizmoret”, “Ajami”, “Footnote” y “Etz Limon” entre otras, recibieron diferentes premios en los festivales de Cannes, Toronto, Berlín, Sundance y Los Ángeles. Pero sin dudas, los máximos reconocimientos estuvieron del lado de las nominaciones antes que de las distinciones, pues cuatro films israelíes estuvieron presentes en las últimas cinco ternas para la elección de mejor película extranjera de los premios Oscar.


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El Golpe de Estado perpetrado el 24 de marzo de 1976 inauguró una de las etapas más dolorosas y sangrientas de la historia de nuestro país. Constituyó una ruptura drástica para nuestra sociedad, cuyos efectos se prolongan hasta nuestros días.
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