La renuncia del "Fino" Palacios
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A los pocos días de asumir la conducción de una fuerza efectivamente operativa, en medio de versiones sobre su resistencia a dimitir, presiones de su jefe y amigo Mauricio Macri quién, sin embargo, será amigo pero no tonto, y abrumado por las presiones, se vió obligado a pedirle, por medio de un tercero, que resigne las pingües ganancias que le reportarían las licitaciones y demás negocios generados por la creación de una institución totalmente nueva (y necesaria, dicho sea de paso) como la Policía Porteña.
La palabra árabe yahiliyya significa “ignorancia sobre la yihad”, es tal vez la mejor y mas amplia palabra del árabe literal para definir el conflicto ideológico actual que plantea la yihad global a un Occidente que no ha comprendido aún que el islamismo yihadista busca la fusión de todos los musulmanes en una única comunidad política en la que los creyentes de otras religiones tienen una sola opcion: “convertirse al Islam si desean sobrevivir”. El yihadismo se trata de una ideología que sostiene que el mundo islámico está en “el final de una era de debilidad y abuso occidental” y “al inicio de otra, de recuperación de la gloria, el honor y el renacimiento de su poderío”, una nueva fase que sólo será alcanzada mediante la acción de la yihad. Sin rodeos y con claridad de palabra esta es la piedra angular del pensamiento del yihadismo global.
La democrática y bella Noruega, por medio de una decisión real (o de los asesores del rey Harald V y su esposa, Sonia), se ha metido en un innecesario problema: celebrar a un escritor nazi. La excusa se basa en que cabe diferenciar entre la calidad de una obra y la vileza de una conducta. Un criminal puede ser también un buen artista, y los ejemplos sobran. Knut Hamsun fue un novelista noruego que ganó el Premio Nobel en 1920. Adquirió fama por dos obras escritas mucho antes: Hambre (1890) y Pan (1894).

