Debate: Lo asfixiante judío y la afirmación posible
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Aquí se presenta la asfixia del judaísmo contemporáneo: aceptar el Estado israelí como elemento ineludible de mi conexión con lo judío es aceptar una disyuntiva israelí como elemento ineludible, y pesado como una loza, de mi conexión judía: o me pliego a un Estado cruelmente criminal o soy cómplice de las amenazas antisemitas que acechan por doquier (la islámica, la europea, la nazi pasada y la nazi futura, incluidas también ¡la chavista y la peronista!).Zafar de esta heteronomía en la disposición de las opciones, zafar de esta disyuntiva asfixiante es imposible sin una mancomunión que posibilite otro mundo judío. A la vez, una judeidad afirmativa es imposible sin una reformulación del problema.





La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 27 de enero Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto. La Shoá fue, la gran tragedia del pueblo judío pero fundamentalmente de toda la humanidad.
Carlos Escudé, -desde hace dos años llamado también Najmán ben Abraham Avinu-, cuenta además con diversas distinciones, como el premio Konex, y las beca Fulbright y Guggenheim, así como estudios en Oxford y Yale, donde obtuvo su doctorado en Ciencias Políticas. Durante su carrera, desarrolló una frondosa producción académica en materia de relaciones internacionales, entre la que se cuentan la autoría de 18 libros y la codirección de una enciclopedia de 15 tomos sobre la historia de la política exterior argentina. “Mi principal teoría política, la del realismo periférico, que significó y significa una alianza de nuestro país con los Estados Unidos, está inscripta en la mejor tradición judía, ya que el profeta Jeremías, para evitar la destrucción de Primer Templo de Salomón, imploró al Reino de Judea para que se aliará con la potencia de la época, Babilonia. Y posteriormente el sabio rabínico Iojanan Ben Zakai intentó otra alianza con el imperio romano para evitar destrucción de Segundo Templo. Ninguno de los dos fue escuchado y ya conocemos el final. Lógicamente, se trata de alianzas asimétricas, pero no por eso deben ser indignas…”
Junto a quien fuera su esposo, el rabino Marshall Meyer, Naomi vivió más de veinticinco años en la Argentina, crió a sus tres hijos y, sobre todo, se convirtió en el verdadero sostén de uno de los grandes luchadores por los derechos humanos durante la dictadura militar.
Las fiestas judías siempre se han distinguido por su capacidad de actualización. Tu Bishvat, que festejamos esta semana, es una de ellas.