Soy de izquierda, no de "la izquierda"
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Confieso: soy de izquierda ¿Pero por qué me cuesta tanto? ¿No debería ser fácil y normal que una persona como yo, amante de la libertad, de la igualdad de oportunidades, de la autodeterminación de los pueblos, de la redistribución de la renta y de la justicia social, mostrara una elemental simpatía por gobiernos que ponen en vigor esos valores elementales?
¿No es cierto que los valores de cualquier sociedad decente son precisamente los de izquierda y no otros?
La dificultad reside en no poder encontrar una respuesta fácil a la pregunta.
La primera respuesta que me gustaría dar, dejando abierta la posibilidad de muchas otras, es que este día es un símbolo. Símbolo que representa a todos aquellos considerados, todavía o en algún momento, débiles, discapacitados, disminuidos, inaceptables, amorales, faltos de razocinio, despreciables y, por todo esto, discriminados. La mujer ha sido, a lo largo de la historia, y sigue siéndolo aún, considerada por algunos grupos y credos como un ser sin capacidades suficientes que merece golpearse, quemarse, violarse, lapidarse y además a la que se debe conducir por la senda del bien, o sea, “corregirse”. Según esta manera de concebir las relaciones intersexuales, la mujer es culpable de haber nacido mujer. El rezo: “gracias por no haberme hecho mujer” o el asesinato de la niñas chinas al nacer, las violaciones correctivas a lesbianas en Sudáfrica, o algunas reglas y códigos confirman la minusvalía que se les atribuye a las mujeres, por ejemplo: en Irán los cosméticos están prohibidos por ley y los "escuadrones de la moralidad" patrullan las calles vigilando su cumplimiento pues la falta de modestia en las mujeres provoca el adulterio en la sociedad.
AJN. El rabino de la Comunidad Benei Tikvá en al Argentina, Abraham Skorka, afirmó hoy que las consideraciones sobre el juicio de Cristo contenidas en el segundo volumen del libro Jesús de Nazaret del Papa Benedicto XVI, “proyectan una luz muy grande para un acercamiento más fraterno entre judíos y católicos”.
El verdadero enemigo al que se están enfrentando los movimientos Masortí/Conservador y Reformista tanto en Israel como en Norteamérica y otros países en el mundo, es la apatía.


