TREBLINKA

Posteado el Dom, 29/07/2018 - 16:05
Autor
Aída Ender
Fuente
Facebook
El 24 de Julio de 1942 fue inaugurado TREBLINKA II uno de los 6 campos de exterminio creados por el nazismo como  parte de la Solución final, 
A esta estación llegaban entre 3000 y 7000 judios cada dia.
7000 judíos que no sabían que este era su destino final.
7000 judíos que eran obligados a desnudarse y luego llevados a las cámaras que se sellaban mientras se los gaseaba 
Otros judíos, los Sonderkomandos, designados para esa tarea, desarmaban el conglomerado de cuerpos muertos y apretados entre si, los trasladaban a fosas comunes, los cubrían con cal viva, seleccionaban y clasificaban las pertenencias que habían dejado, limpiaban los senderos de toda huella humana y dejaban el campo listo y limpio para la nueva remesa humana que llegaría al día siguiente.
Treblinka era un campo de exterminio, no se hacía otra cosa aquí que matar. El tren diario llegaba por la mañana temprano a la estación que tenía un cartel de madera que decía Treblinka y un reloj falso pintado con un círculo que tenía 12 números con la hora probable de llegada. No tenía segundero ni minutero.
El reloj de Treblinka es un buen ejemplo de la necesidad que tenían los nazis de engañar a sus víctimas sobre su destino marcado.
Si los judíos que salían de los vagones, cansados, asustados, hambrientos, sedientos, hubieran sospechado siquiera que su destino y el de sus familias era la muerte en pocos minutos, no se habrían puesto en fila, no habrían entrado al supuesto campo ni promovido la obediencia de sus hijos. 
Ese reloj pintado les daba la ilusión de la normalidad, reaseguraba que todo estaría bien desde ese momento en adelante. 
A quien se le habría ocurrido que un reloj dibujado era un simulacro de normalidad, que era un engaño perfecto?
 
Entre agosto y septiembre de 1942 fueron deportados desde el Gueto de Varsovia hacia este campo, 87 miembros de mi familia.
Habían sido llevados a Varsovia desde los guetos de Guer y Grojec y otras ciudades cercanas. Los Jurkiewicz, los Koper, los Drajer, los Loptman, los Graifman, los Helman, los Ribak, los Kielmanowicz, los Wertman, los Messing…..
Mis bisabuelos, mis abuelos, mis tios, mis tíos abuelos, mis primos, los  primos de mis primos, ancianos, mujeres y niños, todos. 
No quedó nadie vivo de mis dos familias de origen. 
Entre ellos había carpinteros y músicos, poetas y enfermeras, zapateros y artesanos, maestros y médicos, comunistas, socialistas, sionistas, bundistas, anarquistas. Religiosos y judíos seculares, judíos de shtetls que hablaban solo en idish y otros más asimilados a la cultura polaca de las grandes ciudades. 
Todos llegaron aquí y jamás se fueron.

 

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